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domingo, 17 de agosto de 2014

Proteínas

Las proteínas principios nutrientes esenciales



Las proteínas se hallan en alimentos tan diversos como la leche, los guisantes, el hígado, los huevos, el pan, el pescado, las patatas, etc... Las proteínas son la base de todos los tejidos vivos, todo aquello que haya crecido, ya sea vegetal o anima; contiene proteínas, a menos que el alimento se haya extraído de su fuente natural. Por ejemplo, cuando se extrae el aceite de oliva de las aceitunas o el azúcar de la caña, lo que se obtiene son grasas puras o hidrátos de carbono puros, aunque tanto la aceituna como la caña de azúcar contienen proteínas. Así, incluso la berza y el ruibarbo con un 90% de agua; contienen una cierta cantidad de proteínas (2-3%) en tanto que el trigo, el maíz y el arroz tienen aproximadamente un 10%, y la carne y el pescado son fuentes ricas en este nutriente, ya que contienen proteínas en un 20%.

Para hacernos una idea del significado de estos números, una dieta equilibrada deberá contener del 5 al 10% de proteínas; aunque casi todos nosotros prefeririamos ingerir dietas con el 10 o el 12% de proteínas.

Es posible que el lector se pregunte cómo se utilizan las proteínas de tan distinta procedencia, para fabricar fabricar la carne, el hígado y los pulmones del ser humano. La respuesta a ello radica en que las proteínas contienen 20 unidades básicas: los aminoácidos, unidos en diferentes combinaciones. Durante el proceso de digestión, las proteínas se dividen en sus aminoácidos constituyentes, el torrente sanguíneo los absorbe y circulan por todo el cuerpo hasta llegar a los lugares en donde son necesarios y en los que se reconstruyen, formando las proteínas específicas que necesitan los riñones, el corazón, las glándulas y todos los demás órganos.

Así, cualquier proteína puede emplearse para fabricar proteínas humanas. Sin embargo unas pueden ser más útiles que otras. En el proceso continuo de ruptura y regeneración que tiene lugar en nuestro organismo, tejidos como el corazón y los intestinos se deterioran y recuperan mucho más deprisa que los músculos y muchísimo más rápidamente que la piel y los huesos. Sólo necesitamos garantizar que los aminoácidos de las proteínas que ingerimos corresponden exactamente a los que el cuerpo necesita si comemos la cantidad mínima de proteínas que el cuerpo requiere (45 gramos diarios).

En el mundo industrializado tomamos 2 o 3 veces esa cantidad de proteínas; por eso; aunque la estructura de los aminoácidos se aleje considerablemente de nuestras necesidades, la cantidad suple a la calidad. El cuerpo selecciona exclusivamente aquellos aminoácidos que necesita de todos los ingeridos y el resto se quema para proporcionar energía.

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