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domingo, 13 de junio de 2010

Ejercicios en la juventud

"Si haces deporte cuando eres joven, no tendrás osteoporosis de mayor"

El ejercicio en la adolescencia incrementa la masa ósea...

Hacer deporte es bueno a cualquier edad, pero practicarlo en la niñez es un magnífico seguro para prevenir las enfermedades propias de la edad adelta, sobre todo las óseas. Así lo indica un estudio de la univercidad British Columbia, en Vancouver (Canadá), según el cual el ejercicio durante los dos años anteriores a la pubertades capaz de incrementar la masa ósea adulta.
Tal y como demuestra los datos de la investigación, los jóvenes la incrementaron hasta un 5% en dos años, entrenando diez minutos, tres veces por semana.

Los ejercicios realizados iban desde saltos hasta estiramientos. En las niñas, la estapa crucial para que se produzca el aumento está entre los 10 y 12 años, mientras que en el caso de los niños se sitúa entre los 13 y los 15 años. Una masa ósea considerable representa la mejor manera de prevenir enfermedades como la osteoporosis, ya que si consigue acrecentarlas un 10% es posible reducir el riesgo de fracturas nada menos que a la mitad.

Según las conclusiones de la investigación canadiense, resulta básico que los adolescentes desarrollen algún tipo de actividad física en los centros escolares, que incrementen sus habilidades deportivas y que procuren llevar un estilo de vida activo, dosificando los entretenimientos de caractér sedentario como los juegos de ordenador y la televisión.

El deporte beneficia a los huesos, si es moderado. Las mujeres que realizan actividades muy intensas aminoran su masa ósea.

Ejercicios para estar en forma

En forma de la noche a la mañana. Con sólo cuatro movimientos sencillos al día, es posible que tu organismo sea capaz de resistir una dura jornada de plenitud de condiciones. Estos ejercicios te permitirán mantener el cuerpo relajado, las articulaciones desentumecidas y el estrés bajo control.

Fuera estrés: Sentada en una silla, gira el tronco de derecha a izquierda, sin mover las piernas, unas siete u ocho veces. Después, agarra un borde de la silla y gira el tronco hacia un solo lado, pero forzándolo un poco más que el movimiento anterior, como si quisieras mirar a alguien que está detrás de ti. Es importante que intentes no desplazar las caderas. Por último gira el tronco hacia el otro lado.

Piernas ligeras: Nada mejor que este ejercicio para la pesadez de las piernas. Tumbado, apoya las piernas, juntas, contra una pared. Sepáralas poco a poco y deslízalas hacia abajo. Alcanzada la máxima distancia que tu flexibilidad te permita, relaja los músculos aductores (los situados en la cara interna de los muslos) y lleva la rodilla al pecho.

Espalda sin tensión: De pie, y con las dos manos apolladas en una silla, inspira profundamente. intenta meter el estómago para adentro y curvar ligeramente la espalda, con las piernas algo separadas y la cabeza entre los brazos. Una vez en esta posición, espira al mismo tiempo que endurezcas la cabeza. Repite todos los movimientos una segunda vez.

Relax para tus articulaciones: Con una mano apoyada en una silla, colócate lateralmente a ésta y flexiona la pierna que quede más alejada de la silla, con la otra recta hacia atrás. Estira ahora el otro brazo (el opuesto a la pierna extendida) lo máximo posible hacia adelante. La cabeza debe quedar alineada con la espalda. Mantén la posición unos segundos y realízala otra vez cambiando brazos y piernas.